miércoles, 16 de febrero de 2011

DESARROLLO Y SUBDESARROLLO


Uno de los temas más importantes en el estudio de la economía moderna es, sin duda alguna, el del desarrollo y subdesarrollo de los países, y las serias implicancias que tiene en el nivel de vida de  las personas que viven en esos países.
 En el mundo se habla de los países que se clasifican en desarrollados y subdesarrollados. Hoy hay 20 países desarrollados y el resto abarca el grupo de los subdesarrollados. En este trabajo se describirá el significado de desarrollo, subdesarrollo y además se explicara si un país subdesarrollado puede convertirse en un país desarrollado.
El desarrollo, entendido como evolución y mejoramiento cuantitativo y cualitativo de las condiciones de vida de la sociedad, fue interpretado por los fundadores del pensamiento económico como un proceso espontáneo y natural, que respondía a leyes que la ciencia podía interpretar, pero no alterar. Además este proceso era finito, por lo que, hasta bien entrado el siglo XX, todas las escuelas económicas occidentales coincidían en encontrar un límite a tal fenómeno, como era el estado estacionario o la crisis.
Sin embargo, terminada la Segunda Guerra Mundial, estas creencias sobre el desarrollo económico cambiaron radicalmente. El nuevo papel asumido por el Estado, favoreciendo el gasto público en la estabilización de las economías de los países industrializadas, y el rápido cambio tecnológico, dieron una interpretación muy optimista al período de la postguerra. Es así como las escuelas postkeynesianas e, incluso también las de orientación neoclásica, que influían a todo el poder político occidental de la época, coincidieron en augurar un futuro de desarrollo económico permanente, apoyado en el cambio tecnológico, el consumo creciente y el Estado Benefactor.
Los países desarrollados se distinguen de los subdesarrollados por que sus habitantes tienen una mejor calidad de vida, manejan sus recursos de tal manera que alcancen para todas las necesidades de un país, la calidad de sus productos manufacturados son de una calidad muy alta, tienen orden económico, los servicios son bien distribuidos en el país y entre las personas, y sobre todo, la gente trabaja de tal manera que es sumamente eficaz.
El desarrollo se clasifica como un proceso que es una sucesión de cambios que alteran el ritmo y la estructura de un sistema dado, agilizando sus potenciales. Los países desarrollados tienen un sostenido crecimiento del ingreso o producto per capita, que va acompañado de transformaciones en el funcionamiento del sistema económico, y  que al mismo tiempo se ven cambios sociales, políticos y culturales que modifican ampliamente la estructura social de dicho país. Hasta hace poco el desarrollo se había vinculado exclusivamente al crecimiento económico en términos de aumento del PIB de un país. Se suponía por tanto que todos los países debían dirigir sus esfuerzos a este objetivo.

Pero la realidad puso de manifiesto que la relación entre aumento del PIB y aumento de la calidad de vida de las personas no era cierto en muchos casos. Hay otros indicadores de cómo se puede saber si un país es desarrollado y son los siguientes:

-          Mayor bienestar material
-          Mejor nivel educacional
-          Mayor igualdad de oportunidades
-          Mejores niveles de alimentación
-          Mayor resistencia a las  enfermedades
-          Mejor desarrollo físico y mental
-          Mayor tiempo de ocio


Existen faltas que son extremadamente altas en los países subdesarrollados, que tienen un gran porcentaje de personas con estas faltas:
-          La de estar bien alimentado y sano (Representada por la proporción de niños menores de 5 años con un peso insuficiente.)
-          La de procrear en condiciones saludables (Mediante la proporción de partos sin asistencia sanitaria.)
-          La de tener educación y conocimientos (Mediante la alfabetización femenina representada a través del número de mujeres mayores de 15 años analfabetas.)

Todos los países desarrollados llegan a estar situados donde están hoy en día por que algunos se aprovecharon de la explotación de los países subdesarrollados en las épocas de la colonización y del neoclasicismo. Los países desarrollados han llegado a ser tal cual como son hoy día por sus grandes hazañas dispuestas a ayudar a hacer un mundo donde se viva mejor, pero por eso mismo los países subdesarrollados son lo que son, porque dependen de los países desarrollados para que les faciliten el trabajo como ejemplo, pero no hacen nada para mejorar su estilo de vida.
El subdesarrollo es una situación o condición especifica, singularizado por una gran cantidad de elementos tanto económicos como sociales que al combinarse forman una estructura característica. Para lograr que un país sea desarrollado hay que pasar por muchas cosas y el tiempo no es una de esas como todos piensan. En los países subdesarrollados no hay casi ningún índice de que se estén desarrollando, porque a pesar de que no es imposible para un país subdesarrollado llegar a hacerse desarrollado este tendría que superar muchas metas, y para que esas metas se logren se debería tener que hacer muchos cambios y pasaría una gran cantidad de tiempo.
Uno de los problemas que se plantean es el de medir adecuadamente las características de una país subdesarrollado.  Si bien el indicador del Producto Nacional Bruto per cápita nos puede mostrar relativamente el nivel de crecimiento económico de un país, poco nos dice en cuanto al nivel cualitativo de vida de su población y, en definitiva, a su grado de desarrollo. La elaboración de un modelo analítico complejo del subdesarrollo es poco preciso a la hora de poder ser utilizado con cierta claridad y rapidez en investigaciones de carácter económicas. En virtud de estas consideraciones, lo ideal es contar con un indicador de desarrollo que conjugue adecuadamente los niveles de crecimiento económico de un país, con datos sobre el nivel cualitativo de vida de la población.
En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) creó hace pocos años un indicador de desarrollo que reúne estos requisitos. Se trata del índice de Desarrollo Humano (IDH), que contempla y elabora tres tipos de datos relativos al bienestar de la población, con lo que establece una clasificación de países según el valor de este indicador.
Con las reservas propias en relación a la utilización de valores medios, puesto que siempre es muy difícil disponer de estadísticas fiables, este indicador se elabora, en virtud de las siguientes variables:
 Renta real por habitante: En este caso, la renta real viene ajustada a la capacidad adquisitiva de cada país en relación a la moneda internacional comúnmente aceptada para este tipo de valoraciones, que normalmente será el dólar de los Estados Unidos de Norteamérica. De esta manera, la cantidad de dólares por cada habitante se ajusta al poder adquisitivo que alcanza en el país en cuestión, en lo referente a la compra de bienes y servicios. Es decir, dicha cantidad se ajusta al nivel general de precios. En este sentido, esta variable nos muestra las posibilidades humanas de consumo.
 La esperanza de vida al nacer: Hay que partir de la premisa que la vida humana es, quizás, el bien más preciado en cualquier sociedad. En este sentido, habrá que considerar que la longevidad, generalmente asociada a niveles más equilibrados de alimentación, servicios sanitarios e higiénicos, y de calidad de vida, debe ser tenida en cuenta a la hora de evaluar el nivel de desarrollo humano de un país.
 El nivel de educación: Las dos variables anteriores ponían énfasis en el bienestar físico. Esta variable se centra en la realización personal, y se usa el nivel de alfabetización como indicador relativo del acceso a los bienes de la cultura y el saber.
No obstante la dificultad antes apuntada de precisar, con un sentido unívoco, el concepto de subdesarrollo, en nuestra cátedra entendemos por subdesarrollo a aquel fenómeno económico, social, cultural y político que caracteriza a algunos países, y que se manifiesta en un bajo Producto Nacional Bruto per cápita (que lo entenderemos como menos de 8.356 dólares anuales por persona), y una economía orientada fundamentalmente a la producción y exportación de materias primas, y a la importación de los países más ricos, de bienes de consumo y de capital, configurándose una sociedad dividida entre la riqueza y la modernidad de un pequeño sector del país, y la pobreza generalizada y el atraso tecnológico y cultural del resto.
En conclusión se puede ver claramente como se distinguen los países desarrollados con los subdesarrollados y además cuales son sus verdaderos significados. Pero la mas importante es que todos los países de alguna manera en lo que es la vida de cada país pueda llegar a ser desarrollado por que los índices que se dan de alguna manera pueden se superados y pero es extremadamente difícil después de llegar a hacer un país desarrollado volver a hacer un país subdesarrollado, por que ya la gente se acostumbraría a ese nuevo estilo de vida.

Concepto de Desarrollo y Subdesarrollo
El crecimiento económico se refiere a los cambios que explican el ascenso o disminución de las actividades económicas de un país (que en forma resumida se mide a través de variables del consumo privado y público, los gastos de inversión pública y privada y las exportaciones e importaciones) en un período determinado, generalmente un año respecto al anterior. Por otra parte el bienestar económico es el acceso que tiene la población total de un país a los ingresos generados como resultados del crecimiento económico y los empleos creados; y, además, considerando los balances socioeconómicos que determinan el nivel y calidad de vida, tales como alimentación, salud, educación, vivienda, y dotación de servicios básicos (agua potable, electricidad, telefonía, excretas...). Para que el proceso de desarrollo económico-social de un país ocurra es indispensable que ambos factores estén presentes, pero por el contrario si sólo existe crecimiento económico no podremos hablar de “desarrollo” como tal, ya que el crecimiento muestra la eficiencia productiva del funcionamiento de la estructura económica de un país, generalmente en términos de flujos mercantiles y monetarios, mientras que el Bienestar Económico muestra la eficacia social como se distribuyen y redistribuyen los logros del crecimiento hacia todos los estratos de la población y sus condiciones de vida. De este modo podemos concluir que no todo estilo o nivel de crecimiento genera bienestar económico, concentrándose en dichos estilos de crecimiento los ingresos generados en poca población, dando como resultado que la mayoría de la población tienda a empobrecerse más de lo que esté; esto es lo que se llama “crecimiento sin desarrollo” o “crecimiento excluyente y empobrecedor”, ya que en el mismo se fragmenta la sociedad en diferentes grupos o clases sociales, beneficiando a una minoría privilegiada y perjudicando al resto de la población.

 Factores que determinan el Desarrollo Económico

La economía clásica desarrolló la clasificación tripartita de los “factores de la producción”: tierra, trabajo y capital. (A veces se incluía un cuarto factor, el empresarial, entendido como el esfuerzo e ingenio necesarios par combinar u organizar los otros tres). En un momento dado, y sujeto a ciertos supuestos, se determina el producto total de una economía por la cantidad de factores de producción empleados. Esta clasificación y las diversas fórmulas que de ella pueden derivarse, como, por ejemplo, la famosa ley de rendimientos decrecientes, son indispensables para el análisis económico moderno. Sin embargo, como marco para el análisis del desarrollo económico, esta clasificación es excesivamente limitada. Presupone que los gustos, la tecnología y las instituciones sociales están dados y son fijos, o bien lo que lleva a la misma conclusión, que no tienen nada que ver con el proceso productivo. Ni que decir tiene que en la realidad histórica todos ellos están estrechamente relacionados con el proceso productivo y todos están sujetos a modificaciones. De hecho, los cambios tecnológicos e institucionales son la fuente de cambio más dinámica de toda la economía. Son, por tanto, el manantial más profundo de desarrollo económico.
Dicho de otro modo, al analizar la economía en un momento dado, o incluso en momentos sucesivos, siempre que los intervalos no sean grandes, es permisible considerar factores como los gustos, la tecnología y las instituciones sociales, parámetros, es decir, constantes, de un sistema dentro del cual las cantidades y los precios de los factores convencionales de la producción son las variables principales, sin embargo, cuando pasamos del análisis económico a corto plazo al estudio del desarrollo económico, los parámetros se convierten en las variables más importantes. Por lo tanto, para analizar el cambio económico en la historia, es necesaria una clasificación más amplia de los factores determinantes del producto.

En dicha clasificación, el producto total en un momento dado y la tasa de cambio del producto a través del tiempo se conciben como funciones de la “mezcla” de la población, los recursos, la tecnología y las instituciones sociales. Por supuesto, cada uno de estos cuatro factores no es una variable individual, sino una amalgama de variables en una. No es suficiente considerar la población sólo en términos de su cantidad total; ciertas características de la misma están íntimamente relacionadas con su comportamiento económico: su distribución por edades y sexo, sus características biológicas, el nivel de sus técnicas adquiridas (asimilable al concepto de “capital humano”) y su tasa de participación laboral, entre otras.

Los recursos son los que los economistas clásicos denominaban, en un sentido amplio, “tierra”. El término abarca no sólo la cantidad de tierra, la fertilidad del suelo y los recursos naturales convencionales, sino también el clima, la topografía, la disponibilidad de agua y otras características del medio, incluyendo la localización.

En los últimos siglos, la fuente más dinámica de cambio económico y desarrollo ha sido la constituida por las innovaciones tecnológicas. Hace cien años no existían ni el coche, ni el avión ni la radio ni la televisión, por no nombrar los ordenadores y numerosos medios de destrucción. La tecnología de la Edad de Piedra se mantuvo sin apenas cambios durante miles de años. En nuestros días, el cambio tecnológico ha tomado una relevancia preponderante y su velocidad de reproducción y cambio crece día a día. Aun así, todavía hoy en día en algunas zonas del mundo se utilizan métodos de producción agrícola que siguen siendo esencialmente iguales a los de la época de la Biblia. Ejemplos que marcan la disparidad de distribución de tecnología que existe a nivel mundial. Dada una tecnología concreta, sea ésta la de la Europa medieval o la de la América precolombina, son los recursos de que dispone una sociedad los que determinan los límites económicos máximos que dicha sociedad puede alcanzar. Sin embargo, el cambio tecnológico permite que tales límites aumenten, tanto mediante el descubrimiento de nuevos recursos, como por una utilización más eficaz de los factores de producción convencionales, especialmente del trabajo del hombre.

La relación entre población, recursos y tecnología dentro de la economía viene condicionada por las instituciones sociales, incluyendo entre éstas a los valores y modos de pensar. Normalmente, las instituciones que tienen mayor relevancia en las economías nacionales y otros conjuntos similares son la estructura social (número, tamaño relativo, base económica y fluidez de las clases sociales), la naturaleza del Estado o del régimen político, y las inclinaciones religiosas o ideológicas de los grupos o clases dominantes (y de las masas, si es que difieren de las de los grupos dominantes). Asimismo, quizá debamos tener en cuenta un buen número de instituciones menores, como son las asociaciones voluntarias (empresas, sindicatos, colectivos de agricultores), el sistema educativo, e incluso la estructura familiar (extendida o nuclear) o cualquier otra vía de adquisición de valores morales.

Una de las funciones de las instituciones consiste en proporcionar elementos de continuidad y estabilidad, sin los cuales las sociedades se desintegrarían; pero puede ocurrir que, al realizar esta función, actúen como obstáculo para el desarrollo económico, poniendo trabas al trabajo humano, impidiendo la explotación racional de los recursos (el caso de las vacas sagradas en India) o inhibiendo la innovación y difusión de la tecnología. Sin embargo, cae dentro de lo posible que se produzcan también innovaciones en las instituciones, con consecuencias parecidas a las de las innovaciones en la tecnología, esto es, que posibiliten una utilización más eficaz o intensiva tanto de los recursos materiales como de la inventiva y energía humanas. Ejemplos históricos de innovaciones institucionales son los mercados organizados, la acuñación de moneda, las patentes, los seguros y las diversas formas de empresas comerciales, como las sociedades anónimas modernas.

 La importancia del libre juego de los mercados
El libre juego de los mercados a mi entender sería un mercado “ideal” en el cual no exista intervención de agentes potencialmente limitantes, como puede llegar a ser el gobierno. Así, los “jugadores” estarían en una permanente competencia, de acuerdo a diferentes reglas anti-coerción. Esto no puede representar más que un riesgo de que se produzcan fenómenos negativos para el consumidor, como pueden ser el monopolio, oligopolio, cartelización, acaparamiento, manipulación de los hábitos de consumo (publicidad), especulación, entre otros, en los cuales las empresas utilizan las más variadas estrategias para sacar una ganancia mayor por su producto y para eliminar por tanto a la competencia.

Vocabulario especifico: Indicadores y Siglas a tener en cuenta para la comprensión de los fenómenos de Desarrollo y Sundesarrollo

 IDH: El índice de desarrollo humano (IDH) es una medición por país, elaborada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros:
• Vida larga y saludable (medida según la esperanza de vida al nacer).
• Educación (medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como los años de duracíón de la educación obligatoria).
• Nivel de vida digno (medido por el PIB per cápita PPA en dólares).
PNB o INB (Ingreso National Bruto) INB = PIB + recetas netas de los salarios e ingresos de propiedades provenientes del extranjero. Se define como el valor de todos los bienes y servicios producidos, únicamente, por los nacionales de un país durante un tiempo determinado, generalmente un año. Se excluye a los extranjeros trabajando en el país y se incluye a los nacionales trabajando en el extranjero.

CEPAL: La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es el organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región. Sus labores se concentran en el campo de la investigación económica.
Su actual Secretaria Ejecutiva es la mexicana Alicia Bárcena, desde el 1 de julio de 2008.

PNUD: El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), creado en 1965, pertenece al sistema de Naciones Unidas y su función es contribuir a la mejora de la calidad de vida de las naciones.
El PNUD promueve el cambio y conecta a los conocimientos, la experiencia y los recursos necesarios para ayudar a los pueblos a forjar una vida mejor. Está presente en 166 países.
PIB: El Producto Interno Bruto, Producto Interior Bruto (PIB) o Producto Bruto Interno (PBI) es el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un período (normalmente es un trimestre o un año). El PIB es una magnitud de flujo, pues contabiliza sólo los bienes y servicios producidos durante la etapa de estudio. Además el PIB no contabiliza los bienes o servicios que son fruto del trabajo informal (trabajo doméstico, intercambios de servicios entre conocidos, etc.).
En cuanto al cálculo del PIB, puede hacerse según el costo de los factores o de los precios de mercado. La relación entre ambos se obtiene restando al PIB valorado a precio de mercado, los impuestos indirectos ligados a la producción (Ti) y sumándole las subvenciones a la explotación (Su). Aleatoriamente se puede agregar, según algunos economistas, los royalties.

Existen otros tipos de macromagnitudes a considerar partiendo del PIB: el Producto Nacional Bruto difiere del PIB en que solo considera la cantidad flujo de bienes y servicios producidos por nacionales de un país, si bien el PIB no tiene en consideración el criterio de nacionalidad.
FMI: El Fondo Monetario Internacional o FMi (en inglés: International Monetary Fund, IMF) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.
Cabe destacar, además de las diferentes políticas reguladoras y conciliadoras a nivel internacional, el establecimiento del patrón oro/dolar. Dicho patrón equiparaba el valor de las divisas a una cierta cantidad de dólares (tal y como se hace en la actualidad) pero siempre a un tipo fijo (es decir, en aquellos años no había variaciones en este aspecto entre los países regulados por el FMI) Esa medida, que es una de las causas primeras de la creación del FMI, se mantendría en vigor hasta la crisis de 1973; cuando fue derogada la cláusula que regía las regulaciones monetarias en ese aspecto.
Forma parte de los organismos especializados de las Naciones Unidas, siendo una organización intergubernamental que cuenta con 185 miembros. Actualmente tiene su sede en Washington, D.C. y su actual Director Gerente es el francés Dominique Strauss-Kahn, desde el 28 de septiembre de 2007, año en que sustituyó al español Rodrigo Rato.

OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es una organización de cooperación internacional, compuesta por 30 Estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. Fue fundada en 1960 y su sede central se encuentra en la ciudad de París, Francia. En la OCDE, los representantes de los países miembros se reúnen para intercambiar información y armonizar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y coadyuvar a su desarrollo y al de los países no miembros. Se considera que la OCDE agrupa a los países más avanzados y desarrollados del planeta, siendo apodada como club de países ricos. Los países miembros son los que proporcionan al mundo el 70% del mercado mundial.

G8: Se denomina G8 a un grupo de países industrializados del mundo cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global. Está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. La pertenencia al grupo no se basa en un criterio único, ya que no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni aquellos con un mayor Producto Interior Bruto. En todo caso, la pertenencia no sigue criterios democráticos mundiales.
Los orígenes del G8 se establecen en marzo de 1973, cuando, a petición del Secretario de Tesoro estadounidense, George Shultz, se reunieron los ministros de finanzas de Estados Unidos, Japón, Alemania Occidental, Italia, Francia y el Reino Unido. Más tarde, en 1976, en San Juan, Puerto Rico, se unió a ellos Canadá. Tras este último se formó el G-7, que a partir de 1998, con la integración de Rusia, se denominó G-7+Rusia ó G-8.
Los representantes de estos ocho países se reúnen anualmente en lugares pertenecientes a alguno de los miembros en la llamada Cumbre del G8. La finalidad de estas reuniones es analizar el estado de la política y las economías internacionales e intentar aunar posiciones respecto a las decisiones que se toman en torno al sistema económico y político mundial.
A lo largo del año, los ministros de economía, comercio, relaciones exteriores, medio ambiente, trabajo, etc., se encuentran para ir preparando la Cumbre anual, acercando posiciones y negociando consensos.
Esto sucedería en junio de 1997, en Denver (Colorado, EEUU), cuando la reunión de líderes fue bautizada como "Cumbre de los Ocho" pues Rusia asistía por primera vez en calidad de socio y no como observador, como venía haciendo hasta entonces, aunque tampoco como miembro de pleno derecho.
Rusia, a pesar de pertenecer al Grupo, ha estado durante todos estos años marginada en el debate de los temas económicos y financieros del G8, al no pertenecer aún a la Organización Mundial de Comercio (OMC) por sus discrepancias con Estados Unidos, único país con el que Rusia aún no ha concluido las negociaciones comerciales bilaterales para acceder a la organización multilateral, integrada por 149 países.
Durante el año 2008 fue Japón quien presidió el G8.
INFORME SOBRE EL INDICE DEL DESARROLLO HUMANO 2010

Términos básicos utilizados en el Informe
Convergencia. Atenuación en el tiempo de la brecha entre países para un indicador específico.
País. Término utilizado para referirse a países o territorios. Incluye provincias y regiones administrativas especiales que remiten directamente información a organismos estadísticos internacionales.
Desarrollo/en desarrollo. Las naciones incluidas en la categoría de desarrollo humano muy alto (vea más abajo) se denominan desarrolladas y aquellas que no caben en este grupo, en desarrollo. Estos términos se usan exclusivamente por conveniencia, para distinguir a los países que han alcanzado los niveles más altos en el IDH.
Desviación de la línea de ajuste. Medida de progreso que captura los cambios en los indicadores de una determinada nación en relación con el cambio promedio de los países que partieron desde el mismo nivel.
Índice de Desigualdad de Género (IDG). Medida que capta los logros no realizados debido a las disparidades entre hombres y mujeres en las dimensiones de salud reproductiva, empoderamiento y participación en la fuerza laboral. Los valores van de 0 (igualdad perfecta) a 1 (desigualdad total).
Índice de Desarrollo Humano (IDH). Índice compuesto que mide los logros en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: vida larga y saludable, acceso a educación y nivel de vida digno. Para facilitar la comparación, el valor promedio de estas tres dimensiones se defi ne en una escala de 0 a 1: cuanto mayor es el valor, mejores son los resultados alcanzados. Estos indicadores se agregan, usando la media geométrica

IDH híbrido. El índice se calcula usando la nueva forma funcional descrita en el capítulo 1 y los indicadores usados hasta el Informe sobre Desarrollo Humano 2009: esperanza de vida, alfabetización, matriculación bruta y PIB per cápita. Debido a diversas razones, entre otras la mayor disponibilidad de datos, este método es más adecuado para examinar las tendencias a largo plazo presentadas en los capítulos 2 y 3.
IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D). Medida del nivel promedio de desarrollo humano de las personas de una sociedad después de considerar la desigualdad. Capta el IDH del miembro promedio de la sociedad, que es inferior al IDH agregado cuando existe desigualdad en las distribuciones de salud, educación e ingreso. En condiciones de igualdad perfecta, el IDH y el IDH-D son idénticos, y cuanto mayor sea la diferencia entre ambos, mayor será también la desigualdad.
Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). Medida de privaciones severas en las dimensiones de salud, educación y nivel de vida que combina la incidencia de quienes sufren privaciones con la intensidad de la carencia.
Países que más/menos han avanzado en el IDH. Países que han tenido los mayores o menores progresos en su IDH, medido según el criterio de desviación de la línea de ajuste.
Grupos de países de IDH muy alto, alto, medio o bajo. Clasificaciones de las naciones basadas en cuartiles del IDH. Un país pertenecerá al grupo de desarrollo humano muy alto si su IDH se encuentra en el cuartil más alto, al grupo alto si su IDH está en los percentiles 51–75, al grupo
medio si su índice se sitúa en los percentiles 26–50 y en el grupo bajo, si éste pertenece al último cuartil. Los Informes previos utilizaban umbrales absolutos en lugar de relativos

Tendencias mundiales del Índice de Desarrollo Humano, 1970-2010
Medido en términos del IDH, el progreso en el mundo entero ha sido impresionante. El IDH mundial promedio aumentó de 0,57 en 1990 a 0,68 en 2010, y desde 1970, cuando su valor era de 0,48, ha mantenido la tendencia creciente. Este incremento refleja expansiones agregadas de aproximadamente 25% en los indicadores de salud y educación y la duplicación del ingreso
per cápita. Los resultados de los países más poblados del mundo, China e India, inciden fuertemente en el total mundial de las medidas agregadas. Sin embargo, las cifras globales no ponderadas por la población (y que por ende reflejan el desempeño promedio nacional), muestran avances similares. El IDH ha evolucionado en todas las regiones y prácticamente en todos los países. En particular, sobresale por su rápido avance la región de Asia Oriental y el Pacífico, seguida por Asia Meridional y los Estados Árabes.
De los 135 países, todos salvo tres (la República Democrática del Congo, Zambia y Zimbabwe)
tienen un nivel de desarrollo humano más alto que en 1970.





Mejores clasificados

Peores  Clasificados

Paises que mas han avanzado

Paises que menos han avanzado

En términos generales, el índice de los países pobres se va acercando al de los países ricos (La brecha se redujo casi 20% entre las naciones en desarrollo y las desarrolladas durante el período 1990-2010 (y en alrededor de 25% desde 1970). Por ejemplo, el IDH creció más de dos veces en Malí (de 0,17 a 0,37), Nepal (de 0,22 a 0,50) y Omán (de 0,36 a 0,79). Y la buena noticia es que ello ocurrió a pesar de grandes divergencias en los ingresos. En términos generales, se considera que África Subsahariana enfrenta los mayores desafíos en materia de desarrollo humano, ya que es la región con los indicadores más bajos en todas las dimensiones del IDH. Sin embargo, varios países africanos han registrado importantes avances en este ámbito y de hecho, Etiopía se sitúa en el lugar 11 de aquellos con mayor progreso, mientras que Botswana, Benin y Burkina Faso ocupan el lugar 25. Considerando la esperanza de vida, una persona que nació en Gambia en 1970 podía esperar vivir hasta los 41 años, alrededor de 33 años menos que alguien nacido en Noruega. Pero en 2010, la esperanza de vida había aumentado 16 años (a 57) en el primer país y sólo siete años en el segundo. Entonces, si bien todavía hay una gran diferencia en este indicador entre ambos (24 años), disminuyó más de 25%. De lo anterior se deduce que vivir en un país en desarrollo es más parecido hoy a vivir en una nación desarrollada respecto de la situación hace 40 años, o incluso hace sólo 20 años, al menos de acuerdo con estos indicadores básicos de salud y educación. No obstante, varias naciones, principalmente en África Meridional y la ex Unión Soviética, disminuyeron su esperanza de vida. Y en unos pocos países, asombrosamente incluida China, también ha caído la matriculación bruta20. Más aún, en varios casos adicionales de mejoras absolutas, como Armenia y Trinidad y Tobago, éstas no fueron suficientes para acortar la brecha con las economías desarrolladas. Sin embargo, en términos generales, la mayoría de las naciones en desarrollo han avanzado notablemente en salud y educación. Las  diferencias en el ritmo de avance reflejan puntos de partida distintos y la convergencia implica entonces que las naciones menos desarrolladas tienden, en promedio, a crecer más que las menos desarrolladas.

Muchos países han aumentado considerablemente su esperanza de vida. Cualquier bebé nacido hoy, en el país que sea, puede esperar vivir mucho más que en cualquier otro momento de la historia. El mayor aumento de este indicador se observa en los Estados Árabes: más de 18 años desde 1970.Incluso en África Subsahariana, la esperanza de vida se incrementó en ocho años desde entonces. La longevidad aumentó dos veces más rápido entre los países del 25% inferior de la distribución del IDH de 1970 respecto del 25% superior. En varias naciones en desarrollo,
entre ellos Chile y Malasia, las tasas de mortalidad hoy son aproximadamente el 60% de lo que
eran hace 30 años.
En todo el mundo, las personas hoy tienen el mayor nivel de educación de la historia y este resultado es válido para muchas mediciones diferentes. Tomemos, por ejemplo, los años de instrucción: una persona de 15 años de edad o más en 1960 había cursado menos de cuatro años de escuela. En 2010, esta cantidad se había duplicado en todo el mundo y más que triplicado en los países en desarrollo (de 1,9 a 6,4 años). Desde el primer Informe sobre Desarrollo Humano publicado en 1990, los años promedio de escolaridad han aumentado en dos años y la proporción bruta de matriculación, en 12 puntos porcentuales. Las tasas de alfabetismo, por su parte, han crecido de 73% a 84%. El progreso ha sido generalizado en este campo. Desde 1970, el alfabetismo o los años de instrucción no han disminuido en ningún país. Y la educación ha llegado a muchas más personas: desde 1960, la proporción de la población que ha asistido a la escuela ha aumentado de 57% a 85%. Esto signifi ca que muchos países han tenido éxito en el campo de la enseñanza, al menos según se desprende de las mediciones del IDH convencional.

A diferencia de lo que ha sucedido con la salud y la educación, la disparidad de ingresos entre los países se ha profundizado considerablemente. Entre 1970 y 2010, el ingreso per cápita aumentó a una tasa promedio anual de 2,3% en las naciones desarrolladas, mientras que en los países en desarrollo dicha tasa fue de 1,5%75. En 1970, el ingreso promedio de un país ubicado en el 25% superior de la distribución mundial era 23 veces mayor que aquél de un país en el 25% inferior. En 2010, esta brecha había aumentado a casi 29 veces. También se han acentuado las divergencias entre las naciones en desarrollo. Algunas, como Botswana, China, Malasia y Tailandia, han crecido a un ritmo mayor que un país rico desde los años setenta76. Al mismo tiempo, los ingresos de varios otros países, como Comoras, Irán y Senegal, se han estancado. Y por último, las economías de otros, como Côte d’Ivoire, Madagascar y Zimbabwe, han colapsado.

El progreso ha ocurrido en un contexto de creciente democratización formal, aunque también de mayores desigualdades en algunas dimensiones del desarrollo humano, tanto entre países como al interior de ellos. Muchas personas continúan careciendo de poder político, y la sostenibilidad de los actuales patrones de producción y consumo es precaria.  Aún así, los avances en salud, educación e ingresos han ampliado las libertades de miles de millones de personas para disfrutar de una vida significativa.

Algunos países han seguido vías distintas para alcanzar un alto nivel de desarrollo humano.
Nepal: importante impulso a las políticas públicas. No deja de extrañar que Nepal sea uno de los países que más ha avanzado en el IDH desde 1970, a la luz de su complicada situación y los innumerables conflictos que ha debido enfrentar. Su impresionante progreso en materia de salud y educación se debe a políticas públicas acertadas. La educación primaria universal gratuita entró en vigor en 1971 y se extendió al nivel secundario en 2007. Las tasas brutas de matriculación escolar se dispararon, y posteriormente, las de alfabetización. La notoria disminución de la tasa de mortalidad infantil es un refl ejo de los logros generales obtenidos en salud producto de la mayor cobertura de servicios primarios a través de la participación de la comunidad, la movilización de recursos y la descentralización. La brecha que existía entre la esperanza de vida y el promedio mundial se redujo en 87% en los últimos 40 años. No obstante, el crecimiento económico ha sido moderado y la falta de empleo ha obligado a muchos nepaleses a buscar oportunidades laborales en el extranjero. Nepal sigue siendo un país pobre con enormes márgenes para mejorar su nivel de desarrollo humano. Está ubicado en el lugar 138 entre las 169 naciones incluidas en el IDH. Persisten grandes disparidades en cuanto a asistencia escolar y calidad de la educación, en especial entre las zonas urbanas y rurales, y ciertos grupos étnicos. También se mantienen importantes desafíos en salud vinculados con las enfermedades transmisibles y la desnutrición. Profundas brechas separan a regiones y grupos con su sistema oligárquico casi feudal y la discriminación basada en castas que continúa marginando a ciertas comunidades. Existen grandes desigualdades: según nuestro nuevo IDH ajustado por la Desigualdad, el desarrollo humano de Nepal es inferior en casi un tercio de lo que sería si la distribución fuera más equitativa.
Omán: convirtiendo el petróleo en salud y educación. Omán ha sido el país que más rápidamente ha avanzado en el IDH. A fines de la década de 1960 se descubrieron grandes yacimientos de petróleo y gas, de modo que nuestros datos han capturado la evolución de un país muy pobre a uno muy rico. Ello redundó en la cuadruplicación de las tasas brutas de matriculación escolar y de alfabetización, y el aumento de la esperanza de vida en 27 años. Pero el crecimiento económico no lo es todo, incluso para un país como Omán. A pesar de ubicarse en el primer lugar entre los países con mayor avance en el IDH, se ubica en el puesto 26 en crecimiento económico desde 1970, época en que contaba con tan sólo tres escuelas primarias y un instituto de educación profesional. Sus esfuerzos por transformar las riquezas obtenidas del petróleo en logros educacionales incluyen la ampliación del acceso y la adopción de políticas para adecuar las capacidades con las necesidades del mercado laboral. Los servicios de salud también han mejorado: entre 1970 y 2000, el gasto fiscal en el sector aumentó casi seis veces, mucho más que el PIB.
Túnez: enfocado en las políticas educacionales. Los logros de Túnez se deben a haber abordado las tres dimensiones del IDH con un decidido énfasis en las políticas de educación. La matriculación escolar aumentó considerablemente, especialmente a partir de 1991 con la entrada en vigencia de la ley que fi ja la enseñanza obligatoria en 10 años. También hay algunos avances en equidad de género: aproximadamente seis de cada 10 alumnos universitarios son mujeres. Pero aún existen grandes desigualdades: Túnez se ubica en el puesto 56 de los 138 países contenidos en el nuevo Índice de Desigualdad de Género. Los grandes avances en salud se deben a la pronunciada caída en los índices de fecundidad y el fuerte aumento en las tasas de vacunación contra el sarampión y la tuberculosis, así como la erradicación de la poliomielitis, el cólera, la difteria y el paludismo. Durante los últimos 40 años, se ha registrado un crecimiento anual cercano a 3% en los ingresos per cápita debido a la prudencia fiscal y monetaria y a inversiones en infraestructura vial y comunicacional. Las libertades políticas siguen rezagadas. El progreso en estos países ha tardado en llegar en una dimensión clave del desarrollo humano: las libertades políticas. Durante gran parte del período cubierto en este Informe, Nepal ha sido gobernado por una monarquía. Una década de guerra civil y profundas transformaciones políticas culminaron en un acuerdo de paz y una Constitución interina. La abolición de la monarquía en 2008 y el posterior establecimiento de un sistema federal democrático y los consiguientes comicios han abierto el camino a nuevas oportunidades de participación. Por su parte, Omán continúa siendo un sultanato, con un poder ejecutivo no elegido y un poder legislativo no partidario; los partidos políticos siguen proscritos. Y pese a su sistema pluripartidista formal, Túnez aún no logra una transmisión pacífi ca del mando.

CONCLUSIONES

En este contexto, el Informe ha llegado a variadas conclusiones acerca de las tendencias y los
patrones en las dimensiones básicas y factibles de medir del desarrollo humano:

-          Los habitantes de la mayoría de los países, aunque no de todos, han conseguido avances permanentes y de largo plazo en salud y educación durante las últimas décadas.
-           No ha habido una convergencia general de ingresos entre los países, pese al crecimiento significativo de algunas economías de Asia Oriental y el Pacífico y la India.
-           Existe una correlación débil entre cambios en los ingresos y cambios en salud y educación en los últimos 40 años. La explicación más plausible es que las oportunidades y los procesos que hoy viven los países en desarrollo son distintas a lo que eran en el pasado.
-           Esto no significa que el crecimiento carezca de importancia: tener el control sobre los recursos sigue siendo fundamental para ampliar muchas capacidades. No obstante, señala que el progreso en salud y educación se puede lograr incluso cuando el crecimiento resulta esquivo.
-           El desarrollo mundial de conocimiento y tecnologías está abriendo nuevas puertas y caminos y reduciendo el costo de logros básicos; ello le otorga gran importancia a políticas dispuestas a aprovechar las oportunidades de manera estratégica.
-           Existen múltiples vías para conseguir los objetivos planteados y los resultados varían enormemente entre países con condiciones iniciales diferentes. Muchos han conseguido avances sostenidos poniendo énfasis en salud y educación; otros han priorizado el crecimiento económico rápido, aunque a veces con un alto costo en cuanto a sostenibilidad ambiental.
-           Las políticas y reformas compatibles con el progreso varían considerablemente según el marco institucional y dependen de restricciones estructurales y políticas. Los intentos por importar soluciones institucionales y normativas de países con condiciones diferentes suelen terminar en fracaso.