miércoles, 16 de febrero de 2011

INFORME SOBRE EL INDICE DEL DESARROLLO HUMANO 2010

Términos básicos utilizados en el Informe
Convergencia. Atenuación en el tiempo de la brecha entre países para un indicador específico.
País. Término utilizado para referirse a países o territorios. Incluye provincias y regiones administrativas especiales que remiten directamente información a organismos estadísticos internacionales.
Desarrollo/en desarrollo. Las naciones incluidas en la categoría de desarrollo humano muy alto (vea más abajo) se denominan desarrolladas y aquellas que no caben en este grupo, en desarrollo. Estos términos se usan exclusivamente por conveniencia, para distinguir a los países que han alcanzado los niveles más altos en el IDH.
Desviación de la línea de ajuste. Medida de progreso que captura los cambios en los indicadores de una determinada nación en relación con el cambio promedio de los países que partieron desde el mismo nivel.
Índice de Desigualdad de Género (IDG). Medida que capta los logros no realizados debido a las disparidades entre hombres y mujeres en las dimensiones de salud reproductiva, empoderamiento y participación en la fuerza laboral. Los valores van de 0 (igualdad perfecta) a 1 (desigualdad total).
Índice de Desarrollo Humano (IDH). Índice compuesto que mide los logros en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: vida larga y saludable, acceso a educación y nivel de vida digno. Para facilitar la comparación, el valor promedio de estas tres dimensiones se defi ne en una escala de 0 a 1: cuanto mayor es el valor, mejores son los resultados alcanzados. Estos indicadores se agregan, usando la media geométrica

IDH híbrido. El índice se calcula usando la nueva forma funcional descrita en el capítulo 1 y los indicadores usados hasta el Informe sobre Desarrollo Humano 2009: esperanza de vida, alfabetización, matriculación bruta y PIB per cápita. Debido a diversas razones, entre otras la mayor disponibilidad de datos, este método es más adecuado para examinar las tendencias a largo plazo presentadas en los capítulos 2 y 3.
IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D). Medida del nivel promedio de desarrollo humano de las personas de una sociedad después de considerar la desigualdad. Capta el IDH del miembro promedio de la sociedad, que es inferior al IDH agregado cuando existe desigualdad en las distribuciones de salud, educación e ingreso. En condiciones de igualdad perfecta, el IDH y el IDH-D son idénticos, y cuanto mayor sea la diferencia entre ambos, mayor será también la desigualdad.
Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). Medida de privaciones severas en las dimensiones de salud, educación y nivel de vida que combina la incidencia de quienes sufren privaciones con la intensidad de la carencia.
Países que más/menos han avanzado en el IDH. Países que han tenido los mayores o menores progresos en su IDH, medido según el criterio de desviación de la línea de ajuste.
Grupos de países de IDH muy alto, alto, medio o bajo. Clasificaciones de las naciones basadas en cuartiles del IDH. Un país pertenecerá al grupo de desarrollo humano muy alto si su IDH se encuentra en el cuartil más alto, al grupo alto si su IDH está en los percentiles 51–75, al grupo
medio si su índice se sitúa en los percentiles 26–50 y en el grupo bajo, si éste pertenece al último cuartil. Los Informes previos utilizaban umbrales absolutos en lugar de relativos

Tendencias mundiales del Índice de Desarrollo Humano, 1970-2010
Medido en términos del IDH, el progreso en el mundo entero ha sido impresionante. El IDH mundial promedio aumentó de 0,57 en 1990 a 0,68 en 2010, y desde 1970, cuando su valor era de 0,48, ha mantenido la tendencia creciente. Este incremento refleja expansiones agregadas de aproximadamente 25% en los indicadores de salud y educación y la duplicación del ingreso
per cápita. Los resultados de los países más poblados del mundo, China e India, inciden fuertemente en el total mundial de las medidas agregadas. Sin embargo, las cifras globales no ponderadas por la población (y que por ende reflejan el desempeño promedio nacional), muestran avances similares. El IDH ha evolucionado en todas las regiones y prácticamente en todos los países. En particular, sobresale por su rápido avance la región de Asia Oriental y el Pacífico, seguida por Asia Meridional y los Estados Árabes.
De los 135 países, todos salvo tres (la República Democrática del Congo, Zambia y Zimbabwe)
tienen un nivel de desarrollo humano más alto que en 1970.





Mejores clasificados

Peores  Clasificados

Paises que mas han avanzado

Paises que menos han avanzado

En términos generales, el índice de los países pobres se va acercando al de los países ricos (La brecha se redujo casi 20% entre las naciones en desarrollo y las desarrolladas durante el período 1990-2010 (y en alrededor de 25% desde 1970). Por ejemplo, el IDH creció más de dos veces en Malí (de 0,17 a 0,37), Nepal (de 0,22 a 0,50) y Omán (de 0,36 a 0,79). Y la buena noticia es que ello ocurrió a pesar de grandes divergencias en los ingresos. En términos generales, se considera que África Subsahariana enfrenta los mayores desafíos en materia de desarrollo humano, ya que es la región con los indicadores más bajos en todas las dimensiones del IDH. Sin embargo, varios países africanos han registrado importantes avances en este ámbito y de hecho, Etiopía se sitúa en el lugar 11 de aquellos con mayor progreso, mientras que Botswana, Benin y Burkina Faso ocupan el lugar 25. Considerando la esperanza de vida, una persona que nació en Gambia en 1970 podía esperar vivir hasta los 41 años, alrededor de 33 años menos que alguien nacido en Noruega. Pero en 2010, la esperanza de vida había aumentado 16 años (a 57) en el primer país y sólo siete años en el segundo. Entonces, si bien todavía hay una gran diferencia en este indicador entre ambos (24 años), disminuyó más de 25%. De lo anterior se deduce que vivir en un país en desarrollo es más parecido hoy a vivir en una nación desarrollada respecto de la situación hace 40 años, o incluso hace sólo 20 años, al menos de acuerdo con estos indicadores básicos de salud y educación. No obstante, varias naciones, principalmente en África Meridional y la ex Unión Soviética, disminuyeron su esperanza de vida. Y en unos pocos países, asombrosamente incluida China, también ha caído la matriculación bruta20. Más aún, en varios casos adicionales de mejoras absolutas, como Armenia y Trinidad y Tobago, éstas no fueron suficientes para acortar la brecha con las economías desarrolladas. Sin embargo, en términos generales, la mayoría de las naciones en desarrollo han avanzado notablemente en salud y educación. Las  diferencias en el ritmo de avance reflejan puntos de partida distintos y la convergencia implica entonces que las naciones menos desarrolladas tienden, en promedio, a crecer más que las menos desarrolladas.

Muchos países han aumentado considerablemente su esperanza de vida. Cualquier bebé nacido hoy, en el país que sea, puede esperar vivir mucho más que en cualquier otro momento de la historia. El mayor aumento de este indicador se observa en los Estados Árabes: más de 18 años desde 1970.Incluso en África Subsahariana, la esperanza de vida se incrementó en ocho años desde entonces. La longevidad aumentó dos veces más rápido entre los países del 25% inferior de la distribución del IDH de 1970 respecto del 25% superior. En varias naciones en desarrollo,
entre ellos Chile y Malasia, las tasas de mortalidad hoy son aproximadamente el 60% de lo que
eran hace 30 años.
En todo el mundo, las personas hoy tienen el mayor nivel de educación de la historia y este resultado es válido para muchas mediciones diferentes. Tomemos, por ejemplo, los años de instrucción: una persona de 15 años de edad o más en 1960 había cursado menos de cuatro años de escuela. En 2010, esta cantidad se había duplicado en todo el mundo y más que triplicado en los países en desarrollo (de 1,9 a 6,4 años). Desde el primer Informe sobre Desarrollo Humano publicado en 1990, los años promedio de escolaridad han aumentado en dos años y la proporción bruta de matriculación, en 12 puntos porcentuales. Las tasas de alfabetismo, por su parte, han crecido de 73% a 84%. El progreso ha sido generalizado en este campo. Desde 1970, el alfabetismo o los años de instrucción no han disminuido en ningún país. Y la educación ha llegado a muchas más personas: desde 1960, la proporción de la población que ha asistido a la escuela ha aumentado de 57% a 85%. Esto signifi ca que muchos países han tenido éxito en el campo de la enseñanza, al menos según se desprende de las mediciones del IDH convencional.

A diferencia de lo que ha sucedido con la salud y la educación, la disparidad de ingresos entre los países se ha profundizado considerablemente. Entre 1970 y 2010, el ingreso per cápita aumentó a una tasa promedio anual de 2,3% en las naciones desarrolladas, mientras que en los países en desarrollo dicha tasa fue de 1,5%75. En 1970, el ingreso promedio de un país ubicado en el 25% superior de la distribución mundial era 23 veces mayor que aquél de un país en el 25% inferior. En 2010, esta brecha había aumentado a casi 29 veces. También se han acentuado las divergencias entre las naciones en desarrollo. Algunas, como Botswana, China, Malasia y Tailandia, han crecido a un ritmo mayor que un país rico desde los años setenta76. Al mismo tiempo, los ingresos de varios otros países, como Comoras, Irán y Senegal, se han estancado. Y por último, las economías de otros, como Côte d’Ivoire, Madagascar y Zimbabwe, han colapsado.

El progreso ha ocurrido en un contexto de creciente democratización formal, aunque también de mayores desigualdades en algunas dimensiones del desarrollo humano, tanto entre países como al interior de ellos. Muchas personas continúan careciendo de poder político, y la sostenibilidad de los actuales patrones de producción y consumo es precaria.  Aún así, los avances en salud, educación e ingresos han ampliado las libertades de miles de millones de personas para disfrutar de una vida significativa.

Algunos países han seguido vías distintas para alcanzar un alto nivel de desarrollo humano.
Nepal: importante impulso a las políticas públicas. No deja de extrañar que Nepal sea uno de los países que más ha avanzado en el IDH desde 1970, a la luz de su complicada situación y los innumerables conflictos que ha debido enfrentar. Su impresionante progreso en materia de salud y educación se debe a políticas públicas acertadas. La educación primaria universal gratuita entró en vigor en 1971 y se extendió al nivel secundario en 2007. Las tasas brutas de matriculación escolar se dispararon, y posteriormente, las de alfabetización. La notoria disminución de la tasa de mortalidad infantil es un refl ejo de los logros generales obtenidos en salud producto de la mayor cobertura de servicios primarios a través de la participación de la comunidad, la movilización de recursos y la descentralización. La brecha que existía entre la esperanza de vida y el promedio mundial se redujo en 87% en los últimos 40 años. No obstante, el crecimiento económico ha sido moderado y la falta de empleo ha obligado a muchos nepaleses a buscar oportunidades laborales en el extranjero. Nepal sigue siendo un país pobre con enormes márgenes para mejorar su nivel de desarrollo humano. Está ubicado en el lugar 138 entre las 169 naciones incluidas en el IDH. Persisten grandes disparidades en cuanto a asistencia escolar y calidad de la educación, en especial entre las zonas urbanas y rurales, y ciertos grupos étnicos. También se mantienen importantes desafíos en salud vinculados con las enfermedades transmisibles y la desnutrición. Profundas brechas separan a regiones y grupos con su sistema oligárquico casi feudal y la discriminación basada en castas que continúa marginando a ciertas comunidades. Existen grandes desigualdades: según nuestro nuevo IDH ajustado por la Desigualdad, el desarrollo humano de Nepal es inferior en casi un tercio de lo que sería si la distribución fuera más equitativa.
Omán: convirtiendo el petróleo en salud y educación. Omán ha sido el país que más rápidamente ha avanzado en el IDH. A fines de la década de 1960 se descubrieron grandes yacimientos de petróleo y gas, de modo que nuestros datos han capturado la evolución de un país muy pobre a uno muy rico. Ello redundó en la cuadruplicación de las tasas brutas de matriculación escolar y de alfabetización, y el aumento de la esperanza de vida en 27 años. Pero el crecimiento económico no lo es todo, incluso para un país como Omán. A pesar de ubicarse en el primer lugar entre los países con mayor avance en el IDH, se ubica en el puesto 26 en crecimiento económico desde 1970, época en que contaba con tan sólo tres escuelas primarias y un instituto de educación profesional. Sus esfuerzos por transformar las riquezas obtenidas del petróleo en logros educacionales incluyen la ampliación del acceso y la adopción de políticas para adecuar las capacidades con las necesidades del mercado laboral. Los servicios de salud también han mejorado: entre 1970 y 2000, el gasto fiscal en el sector aumentó casi seis veces, mucho más que el PIB.
Túnez: enfocado en las políticas educacionales. Los logros de Túnez se deben a haber abordado las tres dimensiones del IDH con un decidido énfasis en las políticas de educación. La matriculación escolar aumentó considerablemente, especialmente a partir de 1991 con la entrada en vigencia de la ley que fi ja la enseñanza obligatoria en 10 años. También hay algunos avances en equidad de género: aproximadamente seis de cada 10 alumnos universitarios son mujeres. Pero aún existen grandes desigualdades: Túnez se ubica en el puesto 56 de los 138 países contenidos en el nuevo Índice de Desigualdad de Género. Los grandes avances en salud se deben a la pronunciada caída en los índices de fecundidad y el fuerte aumento en las tasas de vacunación contra el sarampión y la tuberculosis, así como la erradicación de la poliomielitis, el cólera, la difteria y el paludismo. Durante los últimos 40 años, se ha registrado un crecimiento anual cercano a 3% en los ingresos per cápita debido a la prudencia fiscal y monetaria y a inversiones en infraestructura vial y comunicacional. Las libertades políticas siguen rezagadas. El progreso en estos países ha tardado en llegar en una dimensión clave del desarrollo humano: las libertades políticas. Durante gran parte del período cubierto en este Informe, Nepal ha sido gobernado por una monarquía. Una década de guerra civil y profundas transformaciones políticas culminaron en un acuerdo de paz y una Constitución interina. La abolición de la monarquía en 2008 y el posterior establecimiento de un sistema federal democrático y los consiguientes comicios han abierto el camino a nuevas oportunidades de participación. Por su parte, Omán continúa siendo un sultanato, con un poder ejecutivo no elegido y un poder legislativo no partidario; los partidos políticos siguen proscritos. Y pese a su sistema pluripartidista formal, Túnez aún no logra una transmisión pacífi ca del mando.

CONCLUSIONES

En este contexto, el Informe ha llegado a variadas conclusiones acerca de las tendencias y los
patrones en las dimensiones básicas y factibles de medir del desarrollo humano:

-          Los habitantes de la mayoría de los países, aunque no de todos, han conseguido avances permanentes y de largo plazo en salud y educación durante las últimas décadas.
-           No ha habido una convergencia general de ingresos entre los países, pese al crecimiento significativo de algunas economías de Asia Oriental y el Pacífico y la India.
-           Existe una correlación débil entre cambios en los ingresos y cambios en salud y educación en los últimos 40 años. La explicación más plausible es que las oportunidades y los procesos que hoy viven los países en desarrollo son distintas a lo que eran en el pasado.
-           Esto no significa que el crecimiento carezca de importancia: tener el control sobre los recursos sigue siendo fundamental para ampliar muchas capacidades. No obstante, señala que el progreso en salud y educación se puede lograr incluso cuando el crecimiento resulta esquivo.
-           El desarrollo mundial de conocimiento y tecnologías está abriendo nuevas puertas y caminos y reduciendo el costo de logros básicos; ello le otorga gran importancia a políticas dispuestas a aprovechar las oportunidades de manera estratégica.
-           Existen múltiples vías para conseguir los objetivos planteados y los resultados varían enormemente entre países con condiciones iniciales diferentes. Muchos han conseguido avances sostenidos poniendo énfasis en salud y educación; otros han priorizado el crecimiento económico rápido, aunque a veces con un alto costo en cuanto a sostenibilidad ambiental.
-           Las políticas y reformas compatibles con el progreso varían considerablemente según el marco institucional y dependen de restricciones estructurales y políticas. Los intentos por importar soluciones institucionales y normativas de países con condiciones diferentes suelen terminar en fracaso.

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